Quién le iba a decir a Vincent Van Gogh que a lo largo del siglo XX se iba a convertir en uno de los pintores más cotizados de toda la historia del arte y en un emblema del patrimonio de su paÃs natal: Holanda. Y si bien a lo largo de su vida, malvivió gracias a la ayuda de su hermano, hoy en dÃa nombrar Van Gogh es sinónimo de valoración popular y económica. Para comprobarlo, basta con acudir al Van Gogh Museum de Amsterdam, uno de los más visitados de la amplia oferta museÃstica de la ciudad.

La Casa Amarilla
Este museo se abrió sus puertas en el año 1973, y la mayorÃa de sus fondos proceden de la colección particular de Theo Van Gogh, el hermano menor que le mantuvo toda su vida y al que a cambio de su apoyo, Vincent le enviaba sus cuadros, como recompensa y con la esperanza de que fuera capaz de vender algo.
La colección consta de más de doscientos cuadros, unos quinientos ochenta dibujos, además de gan parte de la correspondencia que mantuvo Vincent Van Gogh. A esto se le suman obras de otros artistas que, tanto Vincent como Theo, fueron reuniendo a lo largo de su vida.
Todo esto nos da un magnÃfico muestrario de la obra de Van Gogh, y aquà se pueden contemplar algunas de sus obras más emblemáticas, como: La Habitación o La Casa Amarilla, además de gran parte de sus autorretratos en los que se manifiesta su atormentada personalidad y algunos de sus más famosos bodegones, como es el caso de Los Girasoles.
